El segundo llamado a licitación para la concesión de la terminal de ómnibus de San Martín quedó nuevamente desierto, ya que ninguna empresa se mostró interesada en la oferta del municipio. El pliego contemplaba no solo la explotación económica de las áreas rentables, sino que también la administración general, el mantenimiento del edificio existente y las obras de ampliación.
El Ejecutivo departamental se basaba en una serie de puntos para justificar su decisión de avanzar con la concesión de la estación a manos privadas. Por un lado, la imposibilidad de realizar la ampliación con recursos propios en el corto o mediano plazo, y el fracaso de las diversas gestiones para obtener financiamiento del Gobierno nacional. Por otro lado, que se detalla más adelante, es el costo que implica el mantenimiento de la terminal.
Es importante recordar la importancia que tiene esta terminal para San Martín y la región Este, ya que se trata de la segunda en flujo vehicular dentro de la provincia. Cada año, por sus dársenas, hay más de 110.000 ingresos y egresos de corta, media y larga distancia: 47.628 de Nueva Generación, 61.304 de Dicetours, 180 de Central Argentino, 988 de Cata Internacional y 2.184 de Nueva Chevallier. Por el edificio, además, circulan a diario más de 12 mil personas de diferentes localidades.
Teniendo en consideración la dinámica, la evolución social, demográfica y del servicio público de transporte de pasajeros en la estación de San Martín, la comuna proyectó una mejora sustancial de la estructura edilicia, que acumulaba más de 40 años sin reformas.
La primera etapa se inauguró en diciembre de 2023 y significó una inversión de $586 millones que fue realizada con recursos propios. La segunda etapa, la más importante y que incluye la ampliación del edificio existente, pretendía ser realizada por inversores privados a cambio de la explotación y administración de la terminal.
Dicha concesión (licitación pública 1019/2025-614) contemplaba la construcción y explotación de espacios comerciales, recreativos y gastronómicos, como la concreción de una ala este con doce dársenas para diferenciar las distancias, plazas de estacionamiento, sanitarios con duchas, boleterías, oficinas, salas de pre-embarque, servicios rentados de maleteros, espacios destinados a publicidad, y otras áreas existentes o a crearse, que complementarán el funcionamiento de la terminal.
Además de refaccionar, mantener y operar la terminal, el concesionario debía incluir en la propuesta la prestación de una sala de primeros auxilios y un local gratuito para la dirección de turismo. Entre los servicios informativos, se pretendía instalar pantallas inteligentes y altavoces que indicaran arribos, salidas de ómnibus y cualquier otra información de utilidad y ayuda al pasajero.
De acuerdo a las condiciones de la licitación, la duración del contrato era de 20 años, con posibilidad de prórroga. Una vez adjudicada la concesión, y en un plazo no mayor a 60 días, el concesionario tenía que presentar el desarrollo completo del proyecto de ampliación. Desde la firma del contrato, el plan de obras no podía exceder los dos años. Durante ese periodo, la terminal de ómnibus debía continuar con la prestación normal de los servicios.
Gastos en la terminal, otra preocupación del municipio
De acuerdo a la documentación que accedió Este Online, el municipio percibió en el último año un total de $3.561.600 por el alquiler de los cuatro locales comerciales ($890.400 anuales cada uno). A su vez, recaudó $16.790.400 anuales por el alquiler de las once boleterías de las seis empresas de transporte que operan en la terminal. El alquiler mensual de cada local fue de $74.200 y cada boletería $127.200.
En cuanto a las erogaciones, el municipio actualmente cuenta con cuatro empleados con contratos de locación que cumplen tares de limpieza en la terminal (turnos rotativos de 8 horas). Otro de los grandes gastos es la energía eléctrica, estimada en $2.100.000 mensuales.
Por otra parte, el servicio de seguridad es prestado por la delegación policial y los preventores municipales colaboran con rondines periódicos.