Los tres hombres detenidos por el crimen de Carina Rodríguez (42), durante un robo en una verdulería en San Martín, fueron imputados este viernes por el delito de "homicidio criminis causa en concurso real con robo agravado por el uso de arma de fuego”.
Todos ellos, mayores de edad, presentan un extenso prontuario delictivo por robos agravados, amenazas, uso de arma de fuego y abuso sexual ocurridos en San Martín y en la Ciudad de Mendoza. En la mayoría de los casos, a pesar de ser detenidos y condenados, lograron la libertad antes de que finalizara su condena.
Genaro Lucero (42) comenzó a delinquir a los 22 años. En 2003 fue condenado a 3 años por robos con uso de arma de fuego en banda. En 2006 volvió a caer por el mismo delito, pero recién en 2008 fue condenado a 5 años por la unificación de diferentes causas. A pesar que su condena finalizaba en 2011, recuperó su libertad a mediados de 2010.
Cuatro años después, en febrero de 2014, fue detenido nuevamente por tenencia de arma de fuego. Por esta causa fue condenado solamente a 11 meses de cárcel y salió en libertad en diciembre de 2014.
Un año después fue acusado por lesiones leves calificadas por la relación de pareja con amenazas simples, por lo que fue condenado en agosto de 2016 a sólo 3 años. En marzo de este año recuperó la libertad tras estar detenido en el penal Almafuerte, en Cacheuta.
Su hijo, Genaro Lucero (23), registra antecedentes desde el 2016 por robos agravados con el uso de arma de fuego y cometidos en banda. En febrero 2017 recuperó la libertad, pero volvió al penal por el mismo delito en mayo de ese año. Un año después volvió a las calles para continuar cometiendo delinquiendo.
Por último, David Bravo Chaile (49), es el único que no conoce el penal. Sin embargo, tiene antecedentes dos robos simples cometidos en Capital, donde destrozó la vidriera de un comercio para robarse unos auriculares y tras quedar registrado en las cámaras de seguridad rompiendo la ventanilla de una camioneta.
Los tres detenidos por el crimen de Carina Rodríguez, de 42 años, podrían ser condenados a prisión perpetua cuando se realicé el juicio por jurado en el Palacio Judicial de San Martín. Esta vez, si hay Justicia, deberían permanecer 35 años privados de la libertad.