POLICIALES | 28 de junio de 2014
 
Finalizaron los alegatos y la próxima semana se conocerá la sentencia

La Fiscalía y la defensa pidieron la absolución de Abdo Girala y Carlos Pérez, acusados del crimen de José Luis Bolognezi. La querella solicitó cuatro años de prisión por homicidio en agresión. El jueves que viene se leerá la sentencia.

 
 

La defensa representada por los abogados Juan Carlos Ruiz y Alejandra Ruiz (Foto: Este Online)
 

Por Javier Disparti

 

El jueves 3 de julio se leerá la sentencia de parte del tribunal que tuvo a cargo el segundo juicio por el crimen de Bolognezi. Hasta ayer se escucharon los alegatos de las partes, donde cada una fundamentó el caso desde su perspectiva (acusación y defensa).

 

Tanto la fiscalía como la defensa coincidieron en pedir la inocencia de Abdo Girala y Carlos “Metraleta” Pérez, acusados de participar del crimen que terminó con la vida de José Luis Bolognezi, en la madrugada del 14 de setiembre de 2002.

 

Mientras que la querella, representada por los abogados Lucas Lecourt y Sergio Salinas, pidió apenas cuatro años de prisión por el delito de homicidio en agresión, que tiene una pena que va de los dos a los seis años prisión.

 

De este modo, la condena solicitada por los abogados de la familia Bolognezi es sensiblemente menor al primer juicio que se realizó en diciembre de 2009, cuando la querella pidió 12 años para ambos imputados.

 

A cuatro años de aquel juicio, la querella pidió esta condena atendiendo, como atenuantes, a la falta de antecedentes penales de los acusados y a los doce años transcurridos de un proceso desgastante para ambas partes.

 

El miércoles pasado, el fiscal del Ministerio Público, Fernando Guzzo, retiró la acusación contra Girala y Pérez porque consideró que “no hay elementos mínimos para una sentencia condenatoria" y que fueron “víctimas del Estado durante años”.

 

Guzzo tuvo una participación principal en este juicio al acusar de falso testimonio a la testigo clave, Ana María Puebla, antes de conocer el informe de las tres peritos psicólogas, quienes luego informaron que los dichos de la mujer eran fidedignos.

 

Cabe recordar que Puebla declaró que en la noche del crimen regresaba caminando del barrio San Pedro, cuando al llegar a la intersección de la ruta 50 y calle Lavalle, escuchó que una camioneta de color oscuro se dirigía a gran velocidad y rozó a la víctima que iba cruzando por el carril Corvalán.

 

Continuando con su relato, la mujer dijo que se escondió detrás de una pilastra y observó que de la camioneta bajaron tres o cuatro personas y que una de ellas, a quien señaló como un hombre robusto, tomó al joven del cuello y lo arrastró varios metros, mientras otro corría a su lado.

 

En ese momento, Puebla indicó que las personas involucradas en el crimen se gritaban y que una de ellas decía: "Dale Metralleta, dale". Además, agregó que observó que lo golpeaban en el lado izquierdo de su rostro, mientras estaba tirado sobre el asfalto.

 

La única testigo ocular finalizó su declaración con una crisis de nervios, por lo que el tribunal decidió suspender su declaración. Al reanudarse la audiencia, el fiscal del Ministerio Público pidió compulsa por falso testimonio contra la testigo.

 

A los pocos días, las peritos Mathus, Gómez y Liberal señalaron que el testimonio central o hecho nucleal que Ana María Puebla dijo haber observado "no había sufrido modificación a lo largo del tiempo" y que era "veraz".

 

En esta situación se basó el alegato de la querella, al advertir las coincidencias entre el hecho nucleal (crimen) declarado por Puebla y el informe de la necropsia, que marcarían que la testigo dijo la verdad, tal como señalaron las especialistas.

 

Además, el abogado Lucas Lecourt enumeró un total de 18 indicios que "marcan la participación del imputado (Abdo Girala) y cómo actuó su padre (Daniel Girala) ante los errores que iba cometiendo su hijo".

 

Mientras que este viernes fue el turno de la lectura de los alegatos de la defensa. Tanto el abogado Juan Carlos Ruiz como la abogada Alejandra Ruiz insistieron con la inocencia de sus clientes, Abdo Girala y Carlos “Metraleta” Pérez.

 

"No hay pruebas contra mi cliente y la único testigo que se ha valorado en el juicio fue acusada de falso testimonio. Hasta el propio fiscal (Guzzo) ha sido objetivo y ambos creemos que los verdaderos culpables no están aquí", dijo Juan Carlos Ruiz.

 

El juicio demostró serias irregularidades, desde la contaminación de la escena del crimen, el ocultamiento de pruebas y escuchas telefónicas, el extraño episodio con la filmación de una cámara de vigilancia y los intereses para que no aparezcan testigos.

 

En este proceso oral y público, pasaron más de 200 testigos que poco han aportado para el esclarecimiento del crimen más resonante de San Martín. La mayoría de ellos optó por no "recordar" ciertos episodios, como amenazas de muerte.

 

La única testigo que se animó a sostener su versión fue Puebla. Una mujer que denunció haber sido amenazada en varias oportunidades y que incurrió en notorias contradicciones al momento de aclarar de dónde venía aquella noche en la que vio la secuencia de golpes que terminó con la vida de Bolognezi.

 

En definitiva, el próximo jueves 3 julio, tras siete meses de debate, se dará a conocer la sentencia de parte del tribunal presidido por el juez Eduardo Orozco e integrado por Viviana Morici y Ariel Spektor.