Por Javier Disparti
Un grupo de familiares, amigos y vecinos de José Luis Bolognezi marcharon por las calles céntricas de San Martín con el objetivo de que el crimen del joven, asesinado el 14 de setiembre de 2002, no quede impune como ocurrió en diciembre de 2009.
La marcha en pedido de Justicia se realizó en un momento clave, mientras se desarrolla el juicio en el Palacio Judicial de San Martín. Este lunes se retomarán las últimas audiencias y en pocos días se darán a conocer los alegatos tres seis meses de debate.
La concentración se realizó frente a la Municipalidad de San Martín y desde este lugar, amigos y familiares del joven de 19 años encabezaron la marcha con una bandera que decía "Justicia para los que le robaron los sueños a Kote".
Además, en el grupo de personas se pudo observar varios carteles con varios mensajes, como: "basta de trampas judiciales", "12 años de impunidad", "no a la corrupción y al abuso del poder", "condena a los culpables", "basta de oídos sordos", entre otros.
Lo cierto es que la desaparición de una importante cantidad de horas desgrabadas se suma a la ya larga lista de irregularidades que ha mostrado la investigación policial y judicial de este caso que conmocionó al departamento.
Este lunes, tras una semana de inactividad en el juicio por el crimen de Bolognezi, se reanudará el proceso que tiene al ex boxeador Carlos “Metralleta" Pérez y a Abdo Girala como los únicos imputados del homicidio que conmocionó al Este provincial.
Durante esa jornada se estima que las tres peritos psicólogos presenten el informe sobre la evaluación que realizaron en torno a la veracidad de las declaraciones de la testigo clave, Ana María Puebla, quien asegura haber presenciado la secuencia de golpes que terminó con la vida de Bolognezi.
Hasta el momento, el aporte de Puebla es la prueba más firme que tiene la querella. La mujer sostuvo que en la noche del crimen regresaba caminando del barrio San Pedro, cuando al llegar a la intersección de la ruta 50 y calle Lavalle, escuchó que una camioneta de color oscuro se dirigía a gran velocidad y rozó a la víctima que iba cruzando por el carril Corvalán.
Continuando con su relato, la testigo de 65 años dijo que se escondió detrás de una pilastra y observó que de la camioneta bajaron tres o cuatro personas y que una de ellas, a quien señaló como un hombre robusto, tomó al joven del cuello y lo arrastró varios metros, mientras otro corría a su lado.
En ese momento, Puebla indicó que las personas involucradas en el crimen se gritaban y que una de ellas decía: "Dale Metralleta (Carlos Pérez), dale". Además, agregó que observó cómo le pegaban patadas y golpeaban el rostro del joven contra el asfalto.
Sorpresivamente y luego de varias horas de declaración, el fiscal Fernando Guzzo solicitó que se inicie una causa contra Puebla por falso testimonio. Las contradicciones que ponen en tela de juicio tienen que ver con el cambio de versión y sobre de dónde venía la madrugada en la que vio el crimen.
La querella, representada por los abogados Lucas Lecour y Sergio Salinas, reprocharon el accionar de la fiscalía y dijeron que "la testigo sostuvo sus dichos en todo momento, de dónde venía esa noche no es relevante, forma parte de su identidad".
Además, en la última audiencia, el fiscal Fernando Guzzo tomó la misma determinación contra el ex policía Orlando Funes, quien quedó detenido apenas finalizó su declaración ante el tribunal que investiga el crimen de Bolognezi.
Funes fue el pesquisa que, entre diciembre de 2002 y enero de 2003, fue acusado de tráfico de influencias para favorecer a Abdo Girala en su intento instalar la posibilidad de que Bolognezi había sido asesinado en el cabaret Las Brujas.
Cabe recordar, que el tribunal presidido por Eduardo Orozco, también concedió el pedido de los abogados de la familia Bolognezi de imputar por falso testimonio a un joven que ya había declarado en el primer juicio.
Se trata de Granjeto, un joven que tras el crimen había declarado que Daniel Girala, padre del imputado, había contratado los servicios de un tal "Bocón" Leal y de otras dos personas, con la idea de darle una paliza a Bolognezi, pero que se les había ido de las manos.
Ahora, varios años después, Granjeto señaló que en realidad había mentido con la idea de cobrar la recompensa económica que el gobierno ofrecía para quienes aportaban datos a la causa, con el fin de comprarse un cuatriciclo. |