Por Javier Disparti
En la etapa final del juicio por el crimen de José Luis Bolognezi, el fiscal del Ministerio Público, Fernando Guzzo, pidió compulsa por falso testimonio contra la testigo clave, Ana María Puebla, quien ayer finalizó su declaración con una crisis de nervios.
De este modo, al igual que sucedió hace cuatro años, el caso podría terminar impune a pesar de que Puebla volvió a sostener ante el tribunal que presenció la secuencia de golpes que terminó con la vida del joven de 19 años en la madrugada del 14 de setiembre de 2002.
Ana María Puebla comenzó a declarar cerca de las 10 de la mañana y su relato terminó cerca de las 16, cuando le pidió al presidente del tribunal terminar su declaración. "Hasta acá llegué doctor (Eduardo Orozco). Solo he contado lo que vi aquella noche y juro que es verdad. No vuelvo más", dijo.
Cabe señalar que el extenso relato de la única testigo que habría presenciado el crimen fue analizado por tres peritos psicólogos que se encontraban en el recinto y que la próxima semana elevarán su informe ante el tribunal.
Ana María Puebla sostuvo que en la noche del crimen regresaba caminando del barrio San Pedro, cuando al llegar a la intersección de la ruta 50 y calle Lavalle, escuchó que una camioneta de color oscuro se dirigía a gran velocidad y rozó a la víctima que iba cruzando por el carril Corvalán.
Continuando con su relato, la mujer dijo que se escondió detrás de una pilastra y observó que de la camioneta bajaron tres o cuatro personas y que una de ellas, a quien señaló como un hombre robusto, tomó al joven del cuello y lo arrastró varios metros, mientras otro corría a su lado.
En ese momento, Puebla indicó que las personas involucradas en el crimen se gritaban y que una de ellas decía: "Dale Metralleta (Carlos Pérez), dale". Además, agregó que observó cómo le pegaban patadas y golpeaban el rostro del joven contra el asfalto.
"Estaba muerta de miedo. Antes estaba lúcida y activa, ahora estoy enferma con licencia médica desde hace dos años y no recuerdo algunos detalles", dijo Ana María Puebla y agregó: "Estoy diciendo la auténtica verdad y me lo voy a llevar a la tumba".
La mujer señaló que abandonó el lugar cuando esas personas se distrajeron y recorrió varias cuadras hasta llegar a la avenida Salta, a pocos metros de la comisaría 12, donde tomó el colectivo que la llevó hasta su lugar de trabajo en el hospital Carlos Saporiti de Rivadavia.
Cabe recordar que Puebla llegó a esta causa de forma casual, ya que fue a la policía cuando su hijo había quedado detenido por un episodio con una moto. Luego, decidió contar parte de lo que había visto al comisario Héctor Quiroga. Así fue como entró al expediente en el primer juicio.
Además, durante su declaración, la mujer señaló que en los últimos diez años ha padecido muchas cosas y hasta ha sido atropellada en tres oportunidades. Entre ellas, mencionó que una camioneta la atropelló cuando iba a conocer a su nieto recién nacido.
También relató que el primer episodio que sufrió, tras sus primeras declaraciones, sucedió en la calle Espejo, donde la golpearon y la dejaron con pérdida de conocimiento, mientras que los agresores le repetían que era por esta causa.
Mientras que el último episodio que sufrió, según la testigo, sucedió hace 15 días cuando iba a una panadería con su bicicleta a la par y, desde la ventanilla de un auto blanco, dos personas le mostraron un arma de fuego.
"Nadie quisiera estar en este lugar. No se lo deseo a nadie. En estos últimos diez años he pasado muchas cosas, vivo atemorizada, traumada y enferma. Antes de era una ciudadana común, activa y con trabajo", señaló Puebla.
Sorpresivamente y luego de varias horas de declaración, la fiscalía solicitó que se inicie una causa contra Puebla por falso testimonio. Las contradicciones que ponen en tela de juicio tienen que ver con el cambio de versión y sobre de dónde venía la madrugada en la que vio el crimen.
La querella, representada por los abogados Lucas Lecour y Sergio Salinas, reprocharon el accionar de la fiscalía y dijeron que "la testigo sostuvo sus dichos en todo momento, de dónde venía esa noche no es relevante, forma parte de su identidad".
En declaraciones anteriores, la mujer dijo que esa noche había estado cuidando un paciente, luego que había estado durmiendo en la casa de su sobrina María del Carmen Barraco, quien negó rotundamente sus dichos al comienzo de esta semana.
Después reconoció que volvía de estar con un hombre, pero no dio más detalles para preservar la identidad de esa persona. Según Puebla, incurrió en esas contradicciones "por miedo y para no perjudicar a gente que tiene familia".
En esta oportunidad, la testigo indicó que esa madrugada estuvo con un hombre y que asistieron a un cumpleaños en la Ciudad de Mendoza. Cerca de las 4 de la madrugada, regresaron a San Martín y estuvieron juntos en una vivienda del barrio San Pedro.
Según su testimonio, la mujer tuvo una discusión con esa persona y se fue caminando con la idea de asistir a trabajar al hospital Saporiti. Mencionó que ese hombre la siguió unos metros porque no quería que ella se fuera, hasta que lo perdió de vista.
Así, fue cómo llegó hasta la esquina de Boulogne Sur Mer (Ruta 50) y Lavalle, donde se detuvo a observar el episodio que terminó con la vida de José Luis Bolognezi en la madrugada del 14 de setiembre de 2002.
El tribunal presidido por Eduardo Orozco decidió que el debate continué este miércoles con la declaración del ex policía Orlando Funes (vinculado en las escuchas telefónicas con el empresario Daniel Girala) quien, en las últimas horas de ayer, finalmente fue hallado por la Justicia.
Lo cierto es que tras el pedido de falso testimonio de parte del fiscal del Ministerio Público, Fernando Guzzo, apoyado por los abogados defensores de Abdo Girala y Carlos Pérez, el caso más resonante de San Martín podría quedar nuevamente impune.
|