Por Redacción
Desde que se reanudó el juicio por el crimen de José Luis Bolognezi (18), cometido en la madrugada del 14 de setiembre de 2002, se dio a conocer la desaparición de escuchas telefónicas y la imputación por falso testimonio de un testigo.
Tras el crimen, entre fines de 2002 y 2004, la Justicia intervino 40 teléfonos de sospechosos y familiares, lo que arrojó 3.500 horas de escuchas telefónicas que fueron grabadas en 150 casetes que, misteriosamente, desaparecieron en su mayoría.
Este dato se dio a conocer tras el requerimiento de estas pruebas de parte del tribunal que lleva adelante el segundo juicio por el crimen de José Luis Bolognezi. Anteriormente, en el primer debate, los jueces nunca tuvieron en cuenta ese material.
Ante la desaparición de más de cien casetes con escuchas telefónicas, el abogado de la familia Bolognezi, Sergio Salinas, indicó que "si faltan escuchas no sabemos qué pruebas se han perdido y da la sensación de que si no aparecen es porque alguien se los robó".
Al mismo tiempo, Salinas señaló que en las escuchas "hay una cierta relación entre Daniel Girala y el juez Dalton Martínez, que supo tener la causa a su cargo cuando su hijo ya estaba sospechado (Sebastián Martínez) y las conversaciones que involucran a un policía (Funes) y a la familia del imputado en la elaboración de una pista falsa".
Lo cierto es que la desaparición de una importante cantidad de horas desgrabadas se suma a la ya larga lista de irregularidades que ha mostrado la investigación policial de este caso que conmocionó al departamento.
Este año también declararon Claudio Bonivardo y Sebastián Martínez, que en 2004 fueron dos de los cuatro acusados por la muerte del joven, aunque resultaron absueltos por el juez de Instrucción, Ricardo Schulz, a fines de 2006.
Bonivardo mencionó que nunca tuvo amistad con los acusados y tampoco con Martínez. Dijo que en la noche del crimen volvió temprano a su casa y en el ingreso al barrio, lo vio llegar un sereno que trabajaba con Américo Bolognezi (padre de José Luis).
Al mismo tiempo, Bonivardo se mostró molesto con la familia de Bolognezi. "Ellos dijeron que Girala venía a comer asados a mi casa y no es cierto. Yo creo que nunca quisieron saber la verdad porque tienen intereses económicos", indicó el joven que supo estar prófugo de la Justicia cuando Schulz ordenó su detención en 2004.
Mientras que Martínez (34) les dijo a los jueces que no sabe por qué ni quién lo involucró: "Nunca salí ni hablé con Abdo Girala, ni con Carlos Pérez ni tampoco con Claudio Bonivardo; no eran mis amigos ni teníamos la misma edad como para compartir cosas. A Bolognezi tampoco lo conocí".
A su turno, Sharbela Girala, hermana del acusado, negó que haya existido una relación amorosa con Bolognezi y que tampoco lo conoció. "Esa noche (la del crimen) fui a un cumpleaños a RT Parque y volví a mi casa en remise junto a unos amigos", dijo.
Por último, el tribunal presidido por Eduardo Orozco e integrado por Ariel Spektor y Viviana Morici concedió el pedido de los abogados de la familia Bolognezi de imputar por falso testimonio a un joven que ya había declarado en el primer juicio.
Se trata de Granjeto, un joven que tras el crimen había declarado que Daniel Girala, padre del imputado, había contratado los servicios de un tal "Bocón" Leal y de otras dos personas, con la idea de darle una paliza a Bolognezi, pero que se les había ido de las manos.
Ahora, varios años después, Granjeto señaló que en realidad había mentido con la idea de cobrar la recompensa económica que el gobierno ofrecía para quienes aportaban datos a la causa, con el fin de comprarse un cuatriciclo.
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