Muchos cargaron durante tanto tiempo con prejuicios y falsas creencias como el huevo. Criticado históricamente por su contenido de colesterol, debatido entre partidarios de la clara sobre la yema o rodeado de mitos sobre el color de su cáscara, la ciencia y la evidencia médica han logrado devolverle su merecido lugar como un alimento esencial, versátil y altamente nutritivo.
En este escenario, Argentina se posiciona a la vanguardia global: con cerca de 400 huevos por persona al año, el país registra el consumo per cápita más alto del mundo. La cifra refleja una diferencia abismal en la región, superando en un 40 % a Brasil (283 unidades) y en casi un 60 % a Chile (251 unidades), frente a un promedio latinoamericano que se ubica en los 304 huevos anuales.
Un perfil nutricional de excelencia
El protagonismo del huevo en la dieta argentina responde directamente a su alta densidad de nutrientes. Una porción de dos huevos (aproximadamente 100 gramos) aporta:
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Proteínas de alto valor biológico: 13 gramos de máxima calidad.
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Vitaminas y minerales: B12, D, ácido fólico, biotina, fósforo, hierro, zinc y selenio.
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Colina: Un nutriente clave para el desarrollo del cerebro y el correcto funcionamiento del sistema nervioso.
Cinco mitos frecuentes bajo la lupa de la ciencia
En el marco de la Semana Mundial del Huevo, especialistas revisaron las dudas más habituales sobre su ingesta:
- El huevo no dispara el colesterol en sangre. El riesgo cardiovascular debe evaluarse en el marco global del estilo de vida y la alimentación. En personas sanas, el consumo diario de huevo se integra perfectamente en una dieta equilibrada.
- Los huevos marrones no son más nutritivos que los blancos.El color de la cáscara responde a factores genéticos de la gallina y no altera el valor nutricional del contenido.
- Consumir huevo crudo no aprovecha mejor los nutrientes. La cocción no solo facilita la digestibilidad de las proteínas, sino que elimina el riesgo biológico de microorganismos como la Salmonella.
- No hay que lavar los huevos antes de guardarlos. La cáscara posee una cutícula protectora natural. Lavarlos antes de almacenarlos elimina esa barrera y permite la entrada de bacterias a través de sus poros.
- Comer solo la clara no es siempre más saludable. La clara concentra la proteína, pero la yema aporta las vitaminas, minerales, grasas saludables y colina. Consumirlo entero es la mejor forma de aprovechar su matriz nutricional.
Una industria récord: proyección de 20.000 millones de unidades
El liderazgo del consumo va acompañado de un fuerte crecimiento productivo. El plantel nacional de gallinas ponedoras superó las 62 millones de aves —un incremento cercano al 9 % en el último año— y proyecta alcanzar entre 65 y 67 millones durante 2026. Tras cerrar 2025 con una producción de 19.000 millones de huevos, las proyecciones indican que este año se superarán los 20.000 millones de unidades, con las provincias de Buenos Aires y Entre Ríos concentrando cerca del 70 % de la oferta total.
Este crecimiento exige elevar de forma permanente las exigencias sanitarias. Al respecto, Javier Prida, Presidente Ejecutivo de la Cámara Argentina de Productores e Industrializadores Avícolas (CAPIA), sostuvo:
"El crecimiento de la industria no es casualidad: es el resultado de años de inversión sostenida en genética, sanidad y tecnología por parte de los productores argentinos. Pero ese ritmo de expansión también nos exige más. Cada gallina que sumamos al sistema tiene que estar acompañada por los más altos estándares sanitarios, porque ahí es donde se juega la sustentabilidad de todo el sector".
La calidad y la mirada de «Una Salud»
La calidad del alimento se construye en la granja mediante programas de vacunación, monitoreo constante, acompañamiento veterinario y el cumplimiento estricto de los marcos regulatorios del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA).
Esta estrategia se alinea con el concepto de Una Salud, el cual contempla la interconexión entre la salud humana, animal y ambiental. Sobre este punto, Eugenia Sanz, directora de la Unidad de Negocios de Avicultura de MSD Salud Animal, enfatizó:
"La salud animal, la salud humana y la salud del ambiente están profundamente conectadas. Cuando protegemos la salud de las aves, contribuimos también a una producción de alimentos segura y sostenible. Ese es el sentido del enfoque Una Salud y el que guía nuestro trabajo junto a productores y veterinarios".
Así, detrás de cada huevo que llega a la mesa de los argentinos opera una compleja cadena sanitaria y productiva destinada a garantizar la eficiencia, inocuidad y accesibilidad de uno de los alimentos pilares de la nutrición nacional.
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