Los arándanos y las nueces no solo son alimentos deliciosos, sino que tienen un potencial real para retrasar el envejecimiento cerebral, manteniendo la memoria, la cognición y la salud neuronal.
Incorporarlos regularmente puede ser una medida sencilla para cuidar el cerebro a lo largo del tiempo. Además de proteger al corazón, y combatir la inflamación gracias a su sinergia antioxidante.
En una época donde el bienestar cerebral cobra cada vez más importancia, investigaciones recientes apuntan a que alimentos comunes como los arándanos y las nueces podrían convertirse en piezas clave para frenar el envejecimiento del cerebro.
Los arándanos son ricos en compuestos llamados flavonoides, especialmente antocianinas, que tienen fuertes propiedades antioxidantes y antiinflamatorias. Estas sustancias ayudan a combatir el estrés oxidativo, uno de los principales factores que dañan las neuronas con el paso del tiempo.
Las nueces también muestran efectos promisorios. Gracias a su contenido de ácidos grasos omega-3 vegetales (como el ALA), antioxidantes y otros fitoquímicos, ayudan a reducir inflamación cerebral, mejorar los mecanismos antioxidantes y disminuir los radicales libres que dañan células cerebrales con el tiempo.
Además, hay evidencia de que una alimentación rica en nueces y frutas con alto contenido antioxidante puede retrasar o disminuir el riesgo de padecer deterioro cognitivo leve (MCI, por sus siglas en inglés) y enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer.
¿Cómo actúan en el organismo?
1. Reducción del estrés oxidativo
2. Menos inflamación
3. Autofagia y limpieza cerebral
4. Mejora en las conexiones neuronales y plasticidad