Martín Ferrer, de 23 años, tiene parálisis cerebral y vende vino para costearse sus estudios. Este estudiante de Ingeniería en Recursos Naturales en la Facultad de Ciencias Agrarias, de la UNCuyo, recibió de Junín un brazo mecatrónico que le brindará mayor autonomía para alimentarse. Además, la misma comuna lo premió por su fortaleza y perseverancia.
El contacto con los propietarios de las bodegas Tierra de Barros y Santos Lugares fue fundamental para iniciar un proceso que incluyó la participación de Matías Martín, técnico en impresión 3D y diplomado en gestión ambiental, quien se encargó del diseño y fabricación del brazo en la Planta de Reciclado Junín Punto Limpio. Mientras que Luis Sura, técnico mecatrónico egresado del IES 9-021, estuvo a cargo de la programación del mismo.
Tal como expresaron los creadores, “el desarrollo llevó diez meses y consta de dos motores eléctricos que se accionan mediante un pulsador y levantan comida de una bandeja, dejándola a la altura de la boca de Martín. Esto le permite comer por sus propios medios”.
Los elementos necesarios para su construcción fueron provistos por una empresa que tiene su local en La Colonia, propiedad de la familia Arboit, en sociedad con empresarios italianos: Bonomini del Mercosur.
La construcción de este prototipo, único en el país, vuelve a poner al Municipio de Junín y a la planta de reciclado en el centro de la escena. A partir de la conjugación del conocimiento y valores como la solidaridad y el trabajo, fue posible alcanzar un nuevo logro que permitirá a Martín una mejor calidad de vida.
Del acto de entrega participaron Mario Abed, vicegobernador de Mendoza; Héctor Ruiz, intendente de Junín; Mario Ana, senador provincial; Daniel Ascurra, jefe de la planta de reciclado; Marcos Arboit, representante de Bonomini del Mercosur S.A.; y quienes hicieron posible este brazo mecatrónico: Martín, Matías y Luis.
“Esto le dará independencia a Martín, sobre todo en un área donde más lo necesitaba: la alimentación. Ahora podrá hacerlo fuera de casa y le dará una mayor sociabilización. Es una persona de mucha voluntad y empeño en las cosas que desea. Ha logrado integrarse y hoy en día cursa en la facultad de agronomía. Es un paso más para seguir brindando una mejor calidad de vida”, Diana, la mamá de Martín, quien también participó de la iniciativa junto al papá, Sergio.
Mientras, Martín, emocionado, dijo: “Estoy muy contento porque ahora no voy a depender de otras personas a la hora de alimentarme. Voy a poder salir con mis amigos y compañeros de la facultad sin tener que darles la responsabilidad a ellos de que me den de comer. Estoy feliz”.