Ayer, se celebró una misa en memoria de las 15 personas (13 pasajeros y 2 choferes) que perdieron la vida en el accidente del 7 de febrero de 2014 en la Ruta Nacional 7, cuando un camión de Brasil colisionó en contramano a un colectivo de larga distancia en la Ruta Nacional 7, a la altura de San Martín.
El acto religioso estuvo presidido por el padre Francisco Bernard y se realizó en el cenotafio que se construyó en memoria de Zoila Ortega, Raúl Silva, Santiago Hernández, Jonathan Lucero, Lucía Farías, Érica Pappa, Malvina Quevedo, Elían Compagnucci, Santos Guevara, Cecilia Baruttis, Carmen Hertz y Mónika Hertz, Sabrooke Tyler Mooney, José Nievas y Jorge Lionetti.
“Siempre van a estar en nuestra memoria y aunque uno no encuentra respuestas a cosas como estas, el hecho de tener este lugar de homenaje es una manera más de recordarlos”, dijo Mónica Gautier, esposa de Santiago Hernández, una de las víctimas de aquella tarde.
Aquella tarde muchas historias quedaron truncas para siempre, como la del cordobés Elian Compagnucci, enfermero del hospital Central que había viajado para ver a sus padres y aquel 7 de febrero volvía a Mendoza; o la salteña Cecilia Baruttis, que trabajaba en San Luis y había elegido a Mendoza para reencontrarse con su madre que viajó desde el norte.
“Los familiares de Salta y de Córdoba no pudieron viajar por el tema de las barreras sanitarias”, comentó alguien durante el encuentro, en el que hubo una ofrenda floral en memoria de las víctimas y una oración a cargo del padre Francisco Bernardi, quien señaló que “seguramente hoy es un día triste en el que incluso nos cuenta decir “buenas tardes”, pero tenemos que sostenernos en la fe y en saber que ellos nos han precedido en el encuentro con el Señor”.
El colectivo de larga distancia, de la empresa Mercobus, había salido desde Córdoba con destino final en la terminal de Mendoza e hizo antes paradas en San Luis y también en La Paz, donde subieron nuevos pasajeros. La última pausa antes del choque fatal fue en la terminal de San Martín, donde bajaron algunas personas.
Entre los funcionarios municipales presentes estuvieron la directora de Familia, Vilma Brassero; el coordinador General, Mauricio Bastías y el coordinador de Políticas Juveniles, Emmanuel Tobares, quien comentó que en estos días se había reubicado las cruces que recuerdan a los fallecidos: “Ya no están entre ambos carriles porque era muy peligroso, y por eso las pusimos junto al monumento, en el predio donde se homenajea a las víctimas”, explicó Tobares. Además del monumento funerario, desde el año pasado hay también estrellas amarillas pintadas sobre la ruta 7.
Cronología del día que enlutó a Mendoza
El trágico accidente del 7 de febrero de 2014 ocurrió a la altura del kilómetro 1.010 de la Ruta 7, a unos 200 metros al oeste del autódromo Jorge Ángel Pena. Fue como consecuencia de un conjunto de errores, sumado a la negligencia de la policía y la incapacidad del conductor brasileño del camión, que podrían haber evitado una de las mayores tragedias viales de la provincia de Mendoza.
Ese día, Genesio Mariano (35), chofer del camión ACM Transportes de Brasil, transitó varios kilómetros en contramano y a más de 100 kilómetros por hora por la Ruta 7, hasta que colisionó de frente al micro de la empresa Mercobus, que finalizaba su viaje en la Terminal del Sol.
Como consecuencia del violento choque, tanto la cabina del camión como gran parte del colectivo fueron consumidos por el fuego, quedando varios pasajeros atrapados en su interior, muriendo calcinados. En total, 15 personas perdieron su vida y otras 14 resultaron heridas.
A los pocos días de la tragedia, un informe del Cuerpo Médico Forense de Mendoza determinó que el camionero brasileño tenía 2,32 gramos de alcohol por litro de sangre. Mientras que el análisis de toxicomanía arrojó resultados negativos.
De acuerdo a la reconstrucción de las horas previas al fatídico episodio, el camionero estuvo algunas horas en un galpón de la localidad rural de Ugarteche, casi 40 kilómetros al sur de la capital mendocina. Cerca de las 14.30 salió con el camión cargado con ajos con destino a Realeza, Brasil.
Posteriormente, el conductor del camión protagonizó un pequeño incidente vial contra un vehículo en Villa Nueva, Guaymallén, pero la denuncia del damnificado no fue recibida por los policías de la Comisaría 25. Como así tampoco se tomaron en cuenta las advertencias realizadas al 911 sobre el comportamiento anormal del camionero.
En total, hubo tres comunicaciones entre las 14.47 y las 15.02 que alertaban sobre la presencia de un camionero ebrio manejando a gran velocidad por la ruta. Sin embargo, los nueve efectivos encargados de tomar las denuncias no respondieron a los avisos y recibieron sanciones irrisorias.
“A quienes tomaron el llamado les dieron seis meses de inhabilitación y una sanción económica: fue realmente una burla. Necesitábamos una condena para que a nadie le vuelva a pasar esto. Siete años después, el 911 sigue trabajando mal y pasan cosas como la de Florencia Romano. Quienes ocupan ese lugar tienen que saber que hay vidas en juego”, concluye Mónica, mujer de Santiago Hernández.