En su octogésimo aniversario, la escuela 4-005 Josefa Capdevila, de San Martín, inauguró mejoras edilicias y la incorporación de nuevas máquinas para los entornos formativos. Las obras implicaron una inversión que superó los $4 millones, que se realizaron con aportes provinciales y nacionales.
La inversión se destinó para la refuncionalización de diferentes talleres, pintura del edificio, construcción del nuevo cerco perimetral –de 140 metros lineales– que rodea al campo deportivo, el arreglo de techos y la incorporación de microscopios, estufas de incubación, máquinas bordadoras, ploteadoras, sublimadoras para gorras y tazas y estampadoras rectas, entre otros.
Por otra parte, se produjo la remodelación del laboratorio, la sala de elaboración y los talleres de indumentaria, lugares, donde se renovó mobiliario, iluminación, mesones, islas, placares y los sistemas de agua, cloacas y electricidad. Lo mismo en la modalidad de Alimentos, en la que se incorporó nuevo equipamiento específico.
Ante la importancia de las obras y en consonancia al aniversario del establecimiento educativo, la comunidad educativa celebró sus 80 años con un importante acto que contó con la presencia del director general de escuelas (DGE), Jaime Correas; el delegado de la DGE de la zona Este, Hugo Martín; y los senadores provinciales José Orts y Claudia Salas, entre otras autoridades.
“Gracias a un conjunto de voluntades se lograron estas obras esenciales que, hasta hace tres años, era una escuela con una realidad totalmente diferente. En los momentos difíciles, como los actuales, son cuando nos damos cuenta que tenemos que hacer las cosas en conjunto. Esa es la revolución de lo sencillo que propone el gobernador Alfredo Cornejo”, expresó Jaime Correas.
Y agregó: “Los cuatro millones de pesos que se invirtieron en esta escuela, con fondos nacionales y provinciales, generaron un modelo de institución al que aspiramos y que fue realizado por sus docentes y toda la comunidad del departamento. La inversión quedó asentada en forma concreta, en talleres textiles, en proyectos de gastronomía y en distintos entornos formativos”, cerró el titular de la DGE.
En tanto, Antonino Politino, director del establecimiento, hizo hincapié en la importancia del cambio al manifestar que “la formación que recibe un alumno en una escuela técnica es muy especial, ya que el chico pasa más horas dentro del edificio y tiene talleres en forma intensiva, materias especializadas y más años de estudio, lo cual lo forma de otra manera”.
Cabe mencionar que parte de estos avances fueron financiados por el Instituto Nacional de Educación Técnica (INET), que además aportó fondos para la compra de máquinas para sublimar sobre distintos soportes y de coser de última generación. Los alumnos cuentan ahora con las posibilidades de aumentar la calidad de los trabajos realizados y, en palabras de la profesora Gabriela Matiot, “llevar a cabo el análisis de productos durante su proceso de elaboración y prácticas de laboratorio de Química y Microbiología”.

En tanto, la profesora Marcela Segura, docente de la modalidad de Indumentaria, manifestó que los elementos adquiridos “posibilitan a los chicos capacitarse y estar actualizados, permitiendo que, una vez egresados de sexto año, encuentren una salida laboral rápida, formar su pequeña empresa o bien estar más preparados para estudiar una carrera terciaria o universitaria”.
“Esto se suma a la producción e industrialización de materias primas, como conservas cítricas (mermeladas, dulces y jaleas) y de tomate, además de productos lácteos, como yogur y dulce de leche, y de origen cárnico, como embutidos, chorizos y salames”, expresó Mirna Cristiani, docente del espacio curricular Prácticas Profesionalizantes.
Desde hace 3 años, la institución educativa adoptó la modalidad técnica, y pasó, de esta manera, a ofrecer las orientaciones de Tecnicatura en Diseño de Indumentaria y Producción Textil y Tecnicatura en Tecnología de los Alimentos.
Cabe destacar que el momento clave de esta modificación tendrá lugar a fin de año cuando, tras 6 años de estudio, egrese la primera cohorte de técnicos, la cual lo hará con los conocimientos necesarios para conformar su propia pyme o microemprendimiento, insertarse en el mercado laboral trabajando en un laboratorio químico/biológico o efectuando controles de calidad y de proceso, o bien comenzar cualquier carrera relacionada con la alimentación y la química.