POLICIALES | 24 de setiembre de 2014
 
Pericias complican al acusado de asesinar a Sonderman

Fue expuesta ante el tribunal por las peritos que atendieron a Alejandro Alegre durante su detención. Señalaron que es una persona "agresiva y proclive a la violencia". Es el único sospechoso del asesinato del 22 de junio de 2012.

 
 

El crimen sucedió el 22 de junio de 2012 en el interior del negocio Otto Insumos Metalúrgicos (Foto: Este Online).
 

Por Redacción

 

Alejandro Alcides Alegre, el joven de 27 años y principal sospechoso de asesinar a Adriana Elena Sonderman (52) el viernes 22 de junio de 2012 en San Martín, quedó muy complicado en el juicio que se desarrolla desde el 15 de setiembre en ese departamento.

 

Ayer, las dos peritos psiquiatras que lo atendieron durante su detención señalaron ante el tribunal, que Alegre tiene una "personalidad agresiva encubierta" e incluso señalaron que "necesita medicación porque es la única manera de que pueda controlar sus impulsos".

 

Sonderman fue asesinada en el interior de su comercio Otto Insumos Metalúrgicos, ubicado en la avenida Boulogne Sur Mer 578, de San Martín. Allí fue sorprendida por su agresor, quien la golpeó, la tiró al suelo y le clavó un hierro de unos 30 centímetros en el cuello.

 

Sobre un portón metálico, los sabuesos encontraron un mensaje escrito por el asesino: “Carlo (sic) pagá lo que debés o siguen tus hijos”. Carlos es el hermano de la víctima y, en su momento, fuentes judiciales explicaron que ese hombre, al parecer, no tenía problemas financieros ni deudas pendientes con su entorno.

 

Luego de descartar esa línea investigativa y de una serie de tareas de inteligencia, los sabuesos posaron sus ojos sobre Alejandro Alcides Alegre, quien fue señalado por los investigadores como el principal y único sospechoso de asesinar aquella mañana a la empresaria.

 

El joven, ex pareja de la hija de la víctima, con la que tiene un bebé de 2 años, fue detenido el sábado 14 de julio de 2012 en su domicilio de la localidad de Cañada de Gómez, Santa Fe. Luego, fue trasladado hasta esta provincia y, al día siguiente, la fiscal María Mónica Fernández Poblet lo imputó por homicidio simple.

 

De su casa secuestraron una computadora y otros elementos que todavía restan peritar para determinar si hay otro que lo comprometa aún más. A partir de la detención, se ordenaron una serie de pericias, entre ellas, una psicológica. Esta prueba determinó que el hombre podría haber sido el autor del hecho porque tenía indicios de "agresividad".

 

Además otro resultado que complica al acusado son las pericias caligráficas que confirmaron que el mensaje mafioso que hallaron escrito en la escena del crimen pertenece a su letra. El análisis fue realizado con el mismo punzón que se secuestró el día que hallaron sin vida a la mujer.

 

El informe sostiene que "cada persona tiene una grafía" y que las letras clave fueron la "A", la "S" y la "J". Esta última fue la que condena a Alegre, a pesar de que en el mensaje sólo aparece una sola vez: en la palabra "hijos".

 

El resultado de este peritaje será llevado al debate en los próximos días y allí, la defensa a cargo de María Ibáñez, intentará desacreditarla ante el tribunal presidido por Viviana Morici e integrado por Jorge del Pópolo y Armando Martínez. De ese resultado depende también el futuro de Alejandro Alegre.