POLICIALES | 16 de setiembre de 2014
 
Comenzó el juicio por el crimen de Adriana Sonderman

El único sospechoso de cometer el asesinato, Alejandro Alegre, enfrenta un juicio que puede derivar en condena perpetua. Está acusado de asesinar a su suegra en la mañana del 22 de junio de 2012 en San Martín.

 
 

La policía en el lugar que sucedió el crimen (Foto: Disparti / Este Online)..
 

Por Javier Disparti

 

Ayer, en el Palacio Judicial de San Martín, comenzó el juicio oral y público contra Alejandro Alcides Alegre (27) por el crimen de su suegra, Adriana Sonderman, la empresaria de 52 años que fue asesinada en la mañana del 22 de junio de 2012.

 

El macabro crimen sucedió, cerca de las 9, en el interior del comercio Otto Insumos Metalúrgicos, ubicado en la avenida Boulogne Sur Mer 578, de San Martín. En ese momento, la víctima fue sorprendida por su agresor, quien la golpeó, la tiró al suelo y le clavó un hierro de unos 30 centímetros en el cuello.

 

Unas horas después, pasado el mediodía, Adriana Sonderman fue hallada sin vida a tan solo dos metros del portón de ingreso. Junto a ella, la policía encontró su cartera, con las llaves del local, un celular y poco dinero en efectivo.

 

En un principio, los investigadores manejaban como hipótesis la posibilidad de que se trataba de un ajuste de cuentas; ya que el asesino, antes de escapar, dejó un mensaje mafioso en una puerta de chapa que decía: “Carlos pagá lo que debés o siguen tus hijos”.

 

Sin embargo, tras descartarse el robo como móvil del asesinato, Romina declaró ante la policía que su ex pareja, Alejandro Alegre, le había enviado varios mensajes de texto expresándole que había llegado a San Martín y que (el mismo día del crimen) pasaría a ver a su hijo.

 

Incluso, la hija de la víctima manifestó que, tras el proceso de separación, recibió amenazas de parte de él, algunas de ellas registradas en un celular. "Me decía que me iba a quitar mi hijo y que me iba a pegar donde más me dolía", explicó.

Luego la policía comprobó que Alegre se había hospedado en una pensión cercana al negocio de Sonderman. De ese lugar, se ausentó cuando sucedió el crimen. Además pasó por la casa de su ex mujer con la intención de ver a su hijo de cinco meses, pero como nadie le abrió, se fue.

 

Cuando las pistas se fueron cerrando en torno a él, la fiscal María Mónica Fernández Poblet dispuso su detención. De ese modo, el 14 de julio de 2012, la policía detuvo a Alejandro Alegre en su casa de Cañada de Gómez, provincia de Santa Fe.

 

Ahora, a dos años del asesinato, el joven santafesino enfrenta un juicio que puede derivar en condena perpetua. Fuentes judiciales aseguran que hay elementos suficientes para sostener que él fue quien cometió el aberrante crimen.

 

Hoy, ante el tribunal presidido por Viviana Morici e integrado por Jorge del Pópolo y Armando Martínez, declarará el hermano de la víctima, Carlos Sonderman, a quien supuestamente estaba dirigido el mensaje mafioso.