Diego Molina (30), el celador acusado de abusar de dos alumnos de seis años de la escuela 1-206 Pedro Serpes, de Junín, pidió declarar bajo los efectos del suero de la verdad, porque pretendía que de esa manera podía demostrar su inocencia. Ante esta situación, los jueces ordenaron un cuarto intermedio y luego rechazaron la solicitud.
Ayer, en la etapa final del juicio que se desarrolla en el Palacio Judicial de San Martín, el acusado pidió que se le inyectara una dosis de pentotal sódico, una droga utilizada en medicina como anestésico y que también es un agente hipnótico conocido como el "suero de la verdad".
Ese pedido inédito fue recogido por su abogado defensor, Eduardo de Oro, quien pretendía incorporar una prueba que no figura en el Código Penal argentino y cuya utilización está clasificada como una forma de tortura de acuerdo al Derecho Internacional.
Incluso, de acuerdo a ideas médicas, la información obtenida bajo influencia de pentotal sódico administrado vía intravenosa puede ser imprecisa, debido a que los sujetos pueden mezclar hechos reales con fantasía. Algunos observadores incluso creen que esta sustancia no incrementa la capacidad para decir la verdad, sino únicamente la capacidad de hablar.
Cabe recordar que Molina llegó a juicio por un supuesto hecho de abuso sexual que fue denunciado por la madre de uno de los menores. El hecho habría ocurrido en agosto de 2015 en un depósito del edificio escolar y durante uno de los recreos. A los pocos días, la policía lo detuvo en su lugar de trabajo y, desde entonces, quedó detenido en la penitenciaria.
Posteriormente, durante la investigación, la Justicia tomó conocimiento de un segundo caso. En tanto, fuentes cercanas aseguraron que las pericias forenses como la cámara Gesell aportaron elementos suficientes para sostener la grave acusación que pesa sobre este hombre.
Hoy, se conocerán los alegatos y la sentencia contra Diego Molina (30), quien también está acusado de homicidio culposo tras atropellar y matar a una joven embarazada en setiembre de 2013. Sin embargo el juicio por esa causa se reanudaría en los próximos meses.
Antecedente en Uruguay
La utilización del método del "suero de la verdad", fue noticia en Uruguay y desató la polémica. El hecho sucedió el 19 de diciembre de 2006, cuando la justicia uruguaya vivió una jornada de película. Una enfermera, acusada de homicidio por problemas en el tratamiento médico a un paciente, le suministraron pentotal sódico para interrogarla.
La acusada fue recostada en una camilla dentro de un juzgado, rodeada por el juez y la fiscal del caso, un anestesista, tres médicos y su abogado defensor que filmaba la curiosa escena. Entonces, le suministraron la droga, esperaron unos minutos y un psiquiatra comenzó a formularle las preguntas.
En declaraciones al diario La Nación, el ex decano de la Facultad de Medicina de la UBA, Alfredo Buzzi, explicó que "obtener una declaración sin el consentimiento del sujeto no es ético. La posición del médico es que la dignidad del sujeto como ser humano prohíbe obtener información contra su voluntad, sea éste acusado de algún delito o no".
Según definió en términos médicos, "el pentotal sódico es un anestésico por vía endovenosa y produce una anestesia general, es decir, al paciente se lo duerme de modo de no percibir dolor". Antes de la aparición de esta droga, apuntó, los anestésicos eras por vía inhalatoria.
Por último, Buzzi agregó que "la droga se usa en dosis menores donde el sujeto interrogado no es dormido a un plano profundo sino superficial, como si tuviera un sueño normal y así puede responder preguntas. Es parecido al sueño hipnótico", graficó. |