POLICIALES | 4 de julio de 2014
 
Reiterados robos en una zona rural de San Martín

Los propietarios que viven sobre la calle Corvalán, que une los departamentos de San Martín y Junín, denuncian que en junio han sufrido más de veinte robos. Reclaman presencia de la policía y denuncian a los autores de los hechos.

 
 

Algunos de los vecinos que han sufrido robos en los últimos meses (Foto: Este Online)
 

Por Javier Disparti

 

Vecinos de la calle Corvalán, que une los departamentos de San Matín y Junín, elevarán una nota a la Unidad Fiscal de la Comisaría 12 para pedir mayor seguridad ante la importante cantidad de robos que vienen sufriendo en los últimos meses.

 

En junio se registraron más de 20 robos y asaltos en casi todas las propiedades ubicadas en el carril, entre las calles Espejo Oeste y Orfila. La mayoría de los hechos ha sucedido cuando los propietarios se han retirado de sus viviendas.

 

"Esta situación ha generado desesperación en todos los vecinos porque ya no podemos vivir tranquilos, ni dejar nuestras casas solas. Todos sabemos quienes son los delincuentes, pero la policía no los detiene ni realiza allanamientos", mencionó Daniel (52).

 

Este hombre reside hace 35 años en una finca ubicada sobre la calle Corvalán, a pocos metros de la calle Delfín Álvarez, y cuenta que esa zona rural de San Martín, de constante flujo vehicular, ha dejado de ser un lugar tranquilo.

 

En diciembre del año pasado, le robaron una moto 110 cc, un compresor de aire, dos cubiertas de una camioneta y herramientas. Pero eso, lamentablemente, no sería sólo el principio. Después debió enfrentarse cara a cara con los ladrones.

 

Tras radicar la denuncia y hablar con la madre de los delincuentes, Daniel fue interceptado y agredido brutalmente por los sujetos cuando caminaba junto a su sobrino. "A él le ocasionaron una herida cortante en la cabeza y a mi me golpearon en el rostro con un escombro y en el cuerpo. No nos mataron de casualidad, porque un vecino nos auxilió", mencionó Daniel.

 

Tras ese episodio, y ante la falta de respuestas de las autoridades, un importante grupo de vecinos realizó una manifestación frente a la vivienda de los agresores, ubicada en el barrio Ambrossio, donde tuvo que intervenir la policía.

 

La mayoría de los vecinos coincide que los hechos son ocasionados por cuatro jóvenes conocidos como los hermanos Cabañas (sus apellidos son Cuello y Cabañes), quienes caminan impunemente, amenazando y observando los movimientos de sus eventuales víctimas.

 

Cerca de una fábrica de pastas, una conocida familia de la zona ha sufrido alrededor de 30 robos en los últimos años. En uno de los hechos los delincuentes se llevaron cerca de 30 mil pesos en herramientas e implementos agrícolas.

 

Aunque el peor robo sucedió en octubre del año pasado, cuando los ladrones ingresaron a la propiedad de la finca y amenazaron con un arma de fuego a la dueña de la vivienda que se encuentra inmóvil por un problema de salud.

 

"Revisaron todo en busca de dinero. Se llevaron los controles de la alarma, todas las llaves, celulares, documentación y hasta el colchón antiescaras de mi suegra", mencionó Horacio, quien desde hace años trabaja en una imprenta de San Martín.

 

El miedo a que un ladrón ingrese se convirtió en una realidad aterradora desde hace algún tiempo y mantiene asustados a los vecinos. Un ejemplo claro es la experiencia que viene padeciendo José Luis, un joven de 24 años, junto a su mujer y su hija.

 

"Hace dos años que vivimos en el lugar y ya nos robaron cinco veces. Nos han tomado de punto, nos tienen observados y no podemos irnos porque nos roban", dijo consternado José Luis. El joven recordó que la primera vez que le robaron sucedió hace dos años cuando se llevaron aberturas, sillas, una alacena, un juego de grifería, rejas y hasta el tanque de agua de la casa.

 

Mientras que el último hecho de inseguridad que sufrieron sucedió el sábado 14 de junio, cuando el matrimonio fue a realizar las compras a un supermercado y al regresar a su vivienda, observaron a los delincuentes escapando con objetos de su propiedad. Al estacionar su automóvil, uno de los ladrones disparó y emprendió la fuga en una moto por el interior de una finca.

 

"Me llevaron un televisor, un tensiómetro, una plancha para el cabello, frazadas, zapatillas y ropa", dijo José. "Ya no podemos vivir tranquilos, hasta ofrezco una parte de la propiedad para que la policía ponga una garita", mencionó.

 

Frente a su propiedad, otro vecino también fue víctima de un hecho de inseguridad. En agosto del año pasado le robaron un equipo de música, un televisor LCD de 21'', un celular, una garrafa de 10 kilos y ropa", mencionó Mariano (33).

 

Hasta los negocios de la zona han sido víctimas de la inseguridad. Uno de los casos sucedió en el almacén "Don Melchor", cuando un delincuente le ocasionó una importante herida cortante en la cabeza del comerciante (Manuel).

 

Cerca de la empresa Libanti, una mujer realiza varios viajes en el día para cuidar a su madre que vive a pocos metros de su casa. En algunas oportunidades, su nieta Joana se queda a cuidarla por temor a que delincuentes ingresen a la propiedad y la agredan.

 

"Vivimos encarcelados. En mi casa ya han entrado dos veces. Saben tus horarios y todos tus movimientos. No se puede vivir así. Entre los vecinos tratamos de ayudarnos, pero no es suficiente", dijo Joana F.

 

Frente a ese domicilio, dos vecinos también sufrieron hechos de inseguridad. "Hace ocho años que vivo acá y en los últimos tres años me han robado cuatro veces", dijo Juan L, mientras se preparaba para irse a trabajar.

 

El joven mencionó que "el último robo sucedió hace un año y medio, cuando me llevaron todo. Me desarmaron la alarma, se robaron todo lo que había desmontado de un almacén que tenía en Junín y sólo me dejaron la mesa y las sillas".

 

Otro de los vecinos mencionó que ya ha sufrido dos robos en los últimos meses. "La primera vez me desvalijaron la casa y la última vez alcancé a llegar a tiempo y sólo alcanzaron a escapar con una estufa eléctrica", dijo José S.

 

Los hechos de inseguridad son incontables y se repiten en cada una de las propiedades ubicadas a lo largo del carril Corvalán, que une el sur de la ciudad de San Martín con el departamento de Junín.

 

Los vecinos de la zona viven con temor, y este miedo llega al punto de no querer denunciar los hechos. Sobre todo porque los autores amenazan a sus víctimas y apedrean y dañan de distintas formas las viviendas de quienes los denuncian.

 

Y así, la vida de esas familias transcurre entre rejas, ya que el temor de encontrarse con algún desconocido es constante. Otros, en cambio, han decidido irse a vivir a otro lugar o están armados ya que consideran que se sienten más protegidos.