Por Javier Disparti
Periódicamente, y cada vez con mayor asiduidad, debemos ocuparnos de los incalificables actos de vandalismo que asolan a distintos sitios públicos y privados de una sociedad. Lamentablemente, el departamento de San Martín no es la excepción.
Más allá de lo condenable de la cuestión, por cierto muy vinculada a la falta de educación y a un alto desprecio por la ciudad en la que viven, los autores de estos hechos dejan su huella y sobre todo, originan gastos importantes.
En San Martín, además de las irrepetibles roturas de vidrios céntricos, hay que sumarle los grafitis en paredones, comercios, escuelas y plazas. Además de los repudiables daños a esculturas que conllevan una historia para su sociedad.
En las últimas semanas, delincuentes se robaron dos placas de granito y el busto de Eva Perón que, desde hace tres años, estaba ubicado en el Paseo Gustavo Conte, frente a la Casa de la Cultura y a escasos metros de la Municipalidad de San Martín.
Lo extraño del hecho es que no sólo no quedó registrado por las cámaras de vigilancia, sino que nadie observó el instante en que se robaban este busto de marmolina de unos 30 kilos, que debió haber requerido de varios minutos para extraerla de su pedestal.
La obra fue realizada por el artista plástico Daniel Jiménez, que justamente fue quien percató su ausencia al pasar frente al lugar en la tarde del 14 de abril. Como si fuera poco, el año pasado, vándalos destrozaron cuatro monumentos realizados por este escultor.
Jiménez cree que el busto “debió ser transportado en un vehículo que seguramente lo ubicaron en el estacionamiento que está detrás de este paseo. Lamentablemente, me dijeron que las cámaras no registraron el hecho porque hace meses que no funcionan”.
Como si fuera aún más curioso, ayer en la tarde, dos policías custodiaban de cerca el pedestal a pesar de que el robo fue realizado hace más de dos meses. Al ser consultados por nuestro medio, los uniformados creían que el hecho había sucedido en la madrugada del miércoles.
Por lo pronto, la municipalidad le ha comunicado al artista plástico que realice un nuevo busto para reemplazar el robado. No será el único que Jiménez deberá realizar, ya que también se colocará una imagen de Eva Perón en la plaza del barrio Las Bóvedas que llevará su nombre.
El resto de los monumentos dañados
El año pasado, en la rotonda José Crotta, vándalos le cortaron una de las manos a la única estatua que simboliza al trabajador vitivinícola. La figura de hormigón armado y patinada en color bronce, mide 2.30 metros y está sobre un pedestal de 1,70 metros.
Hace pocos días, el escultor Daniel Jiménez restauró una de las partes dañadas de la obra. "Las obras y esculturas son parte de nuestro patrimonio cultural pero, lamentablemente, hay quienes no se sienten identificados con él e ignoran el valor de las cosas", manifestó el artista.
Pero este no fue el único caso de vandalismo. En el hospital Perrupato, a pesar de la vigilancia, con una maza rompieron la nariz de la estatua que rinde homenaje al trabajo que realizan las enfermeras. A un año de este daño, aún no se autoriza su restauración.
Mientras que a fines del último año, la escultura de Juan Pablo II, ubicada en el teatro griego del parque Agnesi, fue totalmente destruida. ¿El motivo? A alguien le resultó divertido destrozar la imagen del ex Papa Karol Józef Wojtyla.
Otras de las obras importantes que realizó el artista plástico Daniel Jiménez, y que también sufrió el ataque inescrupuloso de desconocidos, fue el Friso de la Memoria que se encuentra frente al edificio de Tribunales de la Ciudad de Mendoza.
El monumento que recuerda a los desaparecidos durante la última dictadura militar fue destrozado en octubre del año pasado. Pero, en marzo de este año, fue reinaugurado con motivo de las actividades programada para la Semana de la Memoria.
La imponente obra muestra dos rostros de perfil amordazados. Se trata de cinco placas de mármol donde figuran los nombres de los detenidos durante el genocidio de la última Dictadura Militar en Mendoza.
“Lamentablemente no estamos capacitados como sociedad para cuidar nuestro patrimonio y mucho menos nuestra ciudad. Estos hechos me provocan mucho dolor a pesar que estas esculturas dejan de ser de mi propiedad cuando uno las entrega”, expresó Daniel Jiménez.
Como sí padeciesen una enfermedad crónica, algunas obras caen una y otra vez en manos de sus médicos salvadores; en este caso, recaerán sobre el artista plástico Daniel Jiménez que tendrá la tarea de recuperar la integridad visual de las esculturas.
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