3 de abril de 2013 | POLICIALES
 
El triste récord de una escuela: cuatro robos en 15 días

En los últimos quince días delincuentes se llevaron computadoras, impresoras y una fotocopiadora de una escuela ubicada frente a una subcomisaria. Además rompieron rejas, aberturas y una pared medianera.

 
 
 

Por Javier Disparti

 

Este miércoles, tras el fin de semana largo, las autoridades de la Escuela 1-581 Martín Fierro de San Martín se despertaron con una desagradable noticia: delincuentes robaron nuevamente el establecimiento educativo.

 

Pero esta no es la primera vez que esta escuela primaria es blanco de maleantes. La directora del establecimiento contó que lleva 17 años trabajando en el lugar y que ya han sido cuatro los robos que han sufrido en los últimos 15 días.

 

Esta situación recurrente causó indignación en toda la comunidad educativa por el esfuerzo que ha demandado la compra de los últimos elementos robados. Por este motivo, volvieron a realizar el pedido para resguardar el colegio ante estos hechos delictivos.

 

Uno de los episodios ocurrió el viernes pasado, lo que llevó a las autoridades del establecimiento escolar a soldar todas las aberturas del edificio; es decir, rejas, ventanas y puertas ante el robo de computadoras y una fotocopiadora.

 

Mientras que, en la madrugada del miércoles, delincuentes ingresaron por la abertura de una pared medianera que fue realizada para escapar sin obstáculos. De esta manera, en cuestión de minutos, lograron llevarse una impresora multifunción de la sala de Dirección.

 

De todos modos estos hechos delictivos se vienen repitiendo a pesar de la cercanía con la subcomisaria del barrio San Pedro, ubicada a tan solo 30 metros de la escuela. Asimismo, sorprende a la comunidad educativa el accionar policial ante la activación sonora de la alarma.

 

Los docentes considieron que estos robos perjudican directamente a los 586 alumnos que concurren al establecimiento. “De las catorce computadoras que nos había enviado el gobierno, solamente quedan siete. Algunas tuvimos que comprarlas nosotros”, expresó la directora Gloria Llaver.

 

Llaver concluyó indignada: “Esto se tiene que terminar de alguna manera, no puede ser que tengamos que comprar lo que ellos nos roban. Habrá que destinar un lugar para los menores, porque solo falta que ingresen a robar mientras estemos dando clases”.