Por Redacción
Sin dudas, el macabro asesinato de Adriana Sonderman ha sido uno de los crímenes más resonantes de los últimos años en la zona Este. La mujer que el viernes fue encontrada muerta, con un hierro atravesado en su cuello, ha generado varias hipótesis pero ninguna certeza.
Sin embargo, tras examinar la escena del crimen, los investigadores descartaron el robo como móvil del asesinato. De este modo, la policía consolida la teoría de la contratación de un sicario como consecuencia de un ajuste de cuentas.
El día del asesinato, los peritos de Policía Científica estuvieron trabajando alrededor de tres horas en la escena del crimen. En el lugar, hallaron más de 30 huellas, en los que hay pelos rescatados de los guantes que Adriana usaba todas las mañanas.
Asimismo, casi todas las teorías giran en torno al mensaje encontrado en una puerta de chapa y en el que se lee "Carlos pagá lo que debés o siguen tus hijos". Por este motivo, el hermano de la víctima, Carlos Sonderman, declaró ante la fiscal María Mónica Fernández Poblet.
“Investígueme todo lo que quiera. No he recibido amenazas y mis cuentas están claras, pueden hablar con el contador para ver el movimiento de dinero. Tampoco tengo deudas importantes que justifiquen un asesinato de estas características”, declaró el posible destinatario del mensaje mafioso.
Además, manifestó que tenía poca relación con sus tres hermanas (eran cuatro hermanos en total). “Desde que hicimos el reparto de la herencia que no me visito con ninguna de ellas”, agregó. Quizás, por este motivo, al hombre se lo observó con una frialdad llamativa ante la prensa.
Apenas ocurrido el crimen de Adriana Sonderman, Carlos fue breve ante las preguntas de los periodistas y se retiró mientras personal de la Policía Científica analizaba el cuerpo que yacía tirado en el patio del negocio Otto Insumos Metalúrgicos.
"No tengo idea, es algo que no me cierra para nada", dijo Carlos Sonderman ante la pregunta del mensaje hallado en el interior del negocio. "Es un crimen brutal, la verdad no tengo palabras. Lo único que quiero es que se esclarezca el hecho", agregó.
Según fuentes cercanas a la investigación, lo que más ruido hace a los investigadores es la falta de contacto entre Carlos Sonderman y la víctima. "Al hombre hay que seguir investigándolo. Es extraño que, si no tenían relación, alguien quisiera llegarle a él matando a su hermana”.
Al fallecer Otto Sonderman, Adriana recibió una casa en calle Maipú, del barrio Córdoba y el negocio de Insumos Metalúrgicos, de Boulogne Sur Mer al 578, donde sucedió el crimen. Además, la mujer había quedado viuda de su primer marido y con una hija, Romina (26).
Posteriormente, se volvió a casar con Luis Salinas, un hombre que trabaja en el Gran Mendoza. De la unión de este matrimonio, nació Valentino (9), el segundo hijo de Adriana Elena Sonderman (52).
Tras el brutal crimen, que ha conmocionado a toda una sociedad, las miradas están puestas en el hermano de la víctima. La fiscal ha ordenado investigar llamadas telefónicas para encontrar indicios que ayuden a esclarecer el hecho.
El sábado, en la mañana, el cuerpo de Adriana Elena Sonderman fue velada en la cochería Salvador Milio, de San Martín, y recibió sepultura en el cementerio Parque La Paz de los Olivos, en Orfila, departamento de Junín.
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