El Carrizal cumplió 50 años y el Gobierno quiere construir una nueva presa cada 5 años
El emblemático dique riega 110 mil hectáreas y abastece de energía eléctrica a más de 10 mil familias del Este mendocino. “Hay que agradecerles a todos los actores que hacen posible un manejo eficiente del agua”, resaltó el ministro Isgro.
 
Por Redacción
1 de diciembre de 2021
Crédito: Prensa Gobierno de Mendoza.
 

El Gobierno celebró el 50º aniversario de la construcción de la presa El Carrizal y los 60 años de la creación de la Dirección de Hidráulica. El acto de conmemoración estuvo encabezado por el vicegobernador Mario Abed, y el ministro de Planificación e Infraestructura Pública, Mario Isgro.

También participaron la directora de Hidráulica, Yamila Arnosti; el subsecretario de Obras Públicas, Jorge Simoni; los intendentes Sebastián Bragagnolo, de Luján de Cuyo; Héctor Ruiz, de Junín, y Raúl Rufeil de San Martín, y autoridades de CEMSA, quienes guiaron un recorrido por las instalaciones de la central hidroeléctrica.

“Quiero agradecer a todos los que hacen posible el manejo del agua en la provincia. Tanto a la Dirección de Hidráulica como a Irrigación, EPAS y AYSAM, que son actores fundamentales para administrar eficientemente este preciado recurso de los mendocinos”, resaltó Isgro. Además, agradeció a las autoridades de CEMSA, la UNCuyo, la UTN y de las cámaras de la construcción, por el trabajo conjunto.

En la misma sintonía, el vicegobernador Mario Abed advirtió que hay que cuidar el agua en la provincia porque es un recurso escaso. “La presa El Carrizal transformó el Este provincial y a muchísimas familias que cambiaron su vida. En Mendoza hay que construir una presa cada cinco años”, agregó Abed.

El Carrizal y su historia

El 27 de noviembre de 1971 no pasó inadvertido para los habitantes de Rivadavia y Luján de Cuyo. Ese día, en el distrito El Carrizal, el entonces gobernador Francisco Gabrielli inauguraba el dique, cuyo propósito era regular el fluctuante caudal del río Tunuyán y brindar una innovadora solución al problema que plantea la escasez de agua para riego.

El dique se hizo de tierra y piedra, embalsando un espejo de agua de 15 kilómetros de largo y 4 kilómetros de ancho. Su aprovechamiento es esencial para el riego de una árida región de 110 mil hectáreas productivas ubicadas al Este de la provincia.

La capacidad útil del embalse prevista al momento de la construcción fue de 325 hectómetros cúbicos. Hoy alcanza a 462 hectómetros cúbicos y asegura la sustentabilidad de 20 mil productores, además de potenciar el desarrollo económico que deviene de actividades recreativas y turísticas instaladas en la zona.

“Celebramos las grandes obras hidráulicas que se realizaron en la provincia pero también es necesario seguir impulsando nuevas presas que nos permitan no solo tener un ciclo de construcción, que genere empleo, sino también más energía limpia, regulación de caudales y más posibilidades de uso recreativo”, indicó la directora de Hidráulica, Yamila Arnosti.

Según comentó la funcionaria, actualmente, además de Portezuelo del Viento, hay otras presas en estudio y en cartera: “Entre las hidroeléctricas podemos citar El Baqueano y Uspallata y, en cuanto a las aluvionales, que están a cargo de Dirección de Hidráulica, tenemos en análisis las presas Chacras y Alto Agrelo”. 

Una batería en reserva de energía limpia y fuente de regulación de caudales

Cinco años después de haberse iniciado las obras del dique El Carrizal, el Gobierno provincial extendió el proyecto y, en 1970, comenzó la construcción de la central hidroeléctrica, que finalizó tres años después, y amplió así los propósitos de la presa hacia la generación de energía.

“Las presas de embalses nos han permitido almacenar el agua y poder utilizarla de manera eficiente. Desde el punto de vista de generación de energía, el embalse es una reserva que nos permite generar energía en los momentos de demanda, es energía limpia acumulada. Se suma a esto que su principal función es la regulación de caudales provenientes del río, brindado seguridad frente a crecidas a la población instalada aguas abajo”, señaló la funcionaria.

Por esto, Mendoza apuesta a retomar la construcción de presas de embalse, ya que desde 1994 no se construye una nueva central hidroeléctrica en la provincia.

Cabe recordar que, hasta ese momento, la frecuencia de construcción de represas hidroeléctricas era de cinco años y esa frecuencia se mantuvo por unos 40 años, hasta que se rompió ese ciclo virtuoso. Justamente, el propósito del Gobierno provincial es que Mendoza vuelva a tener en construcción centrales hidroeléctricas de gran porte.