Ruiz participó de una importante reunión sobre la promoción de las economías regionales
Se trata de un proyecto que apunta a la promoción de la vitivinicultura, la olivicultura y la fruticultura de distintas regiones del país, incluyendo una regulación para que las bebidas azucaradas sean edulcoradas y saborizadas con jugos de frutas, las bebidas alcohólicas sean encabezadas con alcohol de origen vínico y los aceites de semilla incluyan una proporción de aceite de oliva y de uva.
 
Por Redacción
25 de junio de 2020
Crédito: Prensa Municipalidad de Junín.
 

En Junín, mediante videoconferencia, el vicegobernador de Mendoza, Mario Abed y el intendente de Junín, Héctor Ruiz, encabezó una reunión con el diputado nacional Alfredo Cornejo, para conocer en detalles el proyecto de ley presentado en el Congreso sobre la creación del régimen de promoción de las economías regionales.

Cornejo habló de la necesidad de una “intervención estatal inteligente con incentivos fiscales bien usados”. Y explicó que una vía alternativa importante es hacerlo a través del mercado interno, a través de la incorporación algunas bebidas y alimentos de consumo masivo, de una proporción ínfima de productos de las economías regionales”.

En tanto, Aciar dio detalles del impacto de los beneficios del proyecto: “En el caso de la vid, se estima que de aplicarse la regulación implicaría una demanda de 50.000 toneladas más de jugos concentrados de uva, lo que equivale a 10.000 hectáreas de viñedos. En el caso del aceite de oliva, estamos hablando de una mayor demanda de entre 12.000 a 14.000 toneladas de aceite, lo que representa unas 10.000 hectáreas de olivos”.

Cornejo destacó también conceptos económicos y la viabilidad del proyecto: “Hay distintos regímenes de promoción industrial para el país y este proyecto lo que busca es promocionar distintos sectores de las economías regionales, a través de incentivos fiscales”.

“Aspiro a que este proyecto sea aprobado porque es bueno para la actividad económica de gran parte de las provincias argentinas y para la ruralidad en su conjunto”, afirmó Cornejo.

En segundo término, habló del incentivo fiscal y no de castigo fiscal para las empresas reguladas por el proyecto de ley como los grandes fabricantes de gaseosas, aguas saborizadas, licoristas y aceiteras: “Lo estamos encarando para que las empresas reconviertan su industria paulatinamente, a través de un sistema progresivo, como se hizo con los biocombustibles».

Cornejo agregó: «Hoy la ruralidad la sostiene el productor agropecuario con su esfuerzo y el Estado con subvenciones; y no sé cuánto tiempo se puede sostener post pandemia por la falta de recursos».

Finalmente, Abed destacó las coincidencias con el proyecto y el beneficio para los vitivinicultores y los olivicultores de la Zona Este: “Tenemos que ser lo suficientemente capaces de entendernos y hacer las modificaciones que se requieran. Como productor y Presidente de la Bodega Raíces de Junín nos hemos puesto a disposición para trabajar en este proyecto y enriquecerlo con nuestras inquietudes".

El vicegobernador resaltó que se ha abierto una puerta para el Este mendocino y que es bienvenido el debate y las propuestas que los diferentes actores hagan llegar para aportar a la mejora del proyecto.

Participaron Gabriela Lizana, presidenta de la Asociación de Productores del Oasis Este de Mendoza (Aproem); Javier Palau, Presidente del Centro de Viñateros y Bodegueros del Este; Mauro Sosa, Director Ejecutivo del Centro de Viñateros y Bodegueros del Este; Marcos Olivi empresario del aceite en Palmira; Luis Cañas; Miguel Abdala y Edgardo Roby, entre otros.

Detalles del Proyecto

El proyecto incluye a todos los jugos concentrados de todas las economías regionales. Obligando, en forma progresiva, a la edulcoración y saborización de las bebidas analcohólicas azucaradas con un porcentaje mínimo de productos derivados de la caña de azúcar y jugos concentrados de frutas. Incluye beneficios, tipo bono fiscal para las empresas que adhieran, de modo de compensar el aumento de costos que provocaría la regulación.

Participan además dos sectores totalmente relegados, el de los derivados vínicos, el aceite de uva y el alcohol, obligando a que las bebidas alcohólicas sean o no productos directos de destilación tengan que incluir un mínimo de 2% de alcohol vínico y también obliga que los aceites de semilla sean cortados un 2% como mínimo con aceite de oliva o de uva.