Viviendas con eficiencia energética: Mendoza es parte de un programa pionero en Argentina
El programa apunta a que en el futuro se edifiquen casas y departamentos que no derrochen recursos.
 
Por Redacción
6 de noviembre de 2019
Crédito: Este Online.
 

La eficiencia energética es sin duda una de las grandes asignaturas pendientes en la edificación de Mendoza: en la antigüedad, cuando no había ni red de gas ni energía eléctrica, cada región del mundo tenía su tipo de construcción acorde al clima. Se hacían casas con gruesas paredes de barro y entradas de aire fresco en el desierto, mucha madera y pocas aberturas hacia el sur para zonas frías, aleros amplios para las zonas cálidas y húmedas.

Con el paso del tiempo, la construcción de viviendas “bioclimáticas” y eficientes se dejó de lado por la estética. Un estudio piloto encarado por la Empresa Mendocina de Energía (Emesa) arrojó resultados reveladores: la mayoría de las casas del Gran Mendoza son ineficientes, están construidas sin pensar en el clima y necesitan de mucho gas y electricidad para mantenerse confortables.

El programa nacional de etiquetado de viviendas se hace gracias a un convenio de colaboración entre Argentina y la Unión Europea y apunta a que en un futuro las casas tengan una etiqueta, como los electrodomésticos, lo que a su vez les agregará valor en el mercado inmobiliario.

Para ponerlo en marcha, se hizo una prueba piloto en Godoy Cruz y Ciudad, en casas de diversas antigüedad y tipo de construcción.

En agosto y setiembre de 2018, se dictó el Curso de Certificadores, del que participaron 40 profesionales de diversas formaciones en una convocatoria abierta a profesionales relacionados con la construcción. Luego, la prueba piloto consistió en la certificación de eficiencia energética en 200 viviendas de las localidades de Mendoza y Godoy Cruz, realizadas por los profesionales preparados por consultores internacionales. El resultado es que la mayor parte de las casas de los mendocinos está entre las categorías D, E, F y G, cuando el óptimo se encuentra, como en los electrodomésticos, entre la A, la B y la C.

Es decir, como están edificados y distribuidos, los hogares mendocinos gastan mucha más energía de la que deberían si al momento de planificarlas se hubieran tenido en cuenta los factores climáticos y geográficos.

Plan a largo plazo

El plan de eficiencia energética es una apuesta por políticas a largo plazo en Argentina. En esta primera etapa, participaron Santa Fe, Mendoza, Tucumán y San Carlos de Bariloche.

“Este estudio es el puntapié para volver a instalar la discusión de la eficiencia energética no solo en viviendas sino pasando la eficiencia como la energía más conveniente, la que no se consume. Está en discusión el tema tarifario y no estamos prestando atención a que el 30% del consumo de electricidad y gas de una casa se pierde por ineficiencia”, afirmó Pablo Magistocchi, director de Emesa.

Con los resultados de Mendoza, Emesa ya trabaja con organismos, como el Colegio de Arquitectos, para comenzar a delinear un futuro más eficiente.

A largo plazo, la idea es que todas las viviendas cuenten con un etiquetado.

A través de las cámaras inmobiliarias, se deberá exigir la publicación de la etiqueta en los inmuebles que están en el mercado para la compra y venta o alquiler. Asimismo, el personal de las inmobiliarias deberá capacitarse en la temática para poder dar la información correcta a los usuarios.

Según el proyecto de la Secretaría de Energía de la Nación, también se incluirá a la Cámara Argentina de la Construcción, autoridades provinciales y autoridades municipales, para que las normativas vigentes, como los códigos de edificación, incorporen la obligatoriedad del estudio de eficiencia por parte de los constructores y la implementación de la etiqueta.

De hecho, como primer paso, en Mendoza el Instituto Provincial de la Vivienda (IPV) trabaja en un proyecto de eficiencia energética y energía renovable en la vivienda social, que a partir de ahora se planificará con estándares bioclimáticos.