Por Romina Pesci
CADIM (Centro Amigo del Discapacitado Motor) fue el punto de confluencia para debatir una de las mayores dificultades en las que se presenta el periodismo cuando atiende informaciones relacionadas con la discapacidad.
Esta problemática salta a la luz y muchas veces se escribe de un modo inadecuado producto de la falta de consenso y la falta de visón sobre un tema común, pero que aún cuenta con muchos prejuicios. Ante esto la institución realizó un foro taller donde se contó con la presencia del autor del libro “Medios de Comunicación y Discapacidad”, del reconocido autor Alejandro Rojo Vivot.
Este escritor es un gran trabajador de las ciencias sociales y un preocupado por los temas de discriminación y alejamiento social. Sus trabajos llegaron desde su comunidad en Ushuaia, pasando por el Ministerio de Trabajo de la República Argentina, hasta recientemente sus aportes en la Organización Internacional del Trabajo y la Universidad de Calgaray, en Canadá.
Por su permanente vocación al estudio de los grupos vulnerables estableció una estrategia de trabajo basada en las personas con discapacidad. Así nace su libro donde invita a los periodistas a la reflexión de este tema muy hablado pero pocas veces discutido.
El comienzo de su charla se centró en la importancia de la búsqueda de la diversidad de fuentes en la noticia. Allí, incorporó conceptos erróneos sobre las personas con discapacidad como padecimiento, patología y personas diferentes. "El ser humano es único e irrepetible. Decir que existen personas con capacidades diferentes es aseverar algo que es común a todos. Si un vaso se rompe se compra otro pero si una persona es asesinada no se recupera. Decir que una persona con discapacidad es diferente es caer en un lugar común", mencionó el especialista. Desde la discusión surgió considerar el término persona con discapacidad, es decir, un ser humano que circunstancialmente se ve disminuido de sus capacidades totales.
No obstante no se adecua el término discapacitado porque sería objetivar el sujeto y tratar en forma despectiva un momento circunstancial en el ser humano. Otros conceptos como el uso de diminutivos "ciegüito, sordito", también resultan inadecuados. El hecho de tratar con superlativos también está atentando contra la igualdad de oportunidades.
"Muchas veces aparecen titulares con un ciego que se recibió de abogado utilizando el sistema braile, pero nunca aparece en un periódico una persona que logró su título y estuvo impedido económicamente, su familia se murió, no tenía gas, agua y viajaba a dedo a rendir. Seguramente el segundo tuvo mayores dificultades, pero lamentablemente el discapacitado vende más, esa es la concepción en las redacciones", mencionó Vivot.
El encuentro finalizó con dos conceptos centrales, primero el de prejuicio y el segundo el de sobre protección, considerándolos peligrosos a la hora de estudiar y comunicar informaciones relacionadas con las personas con discapacidad.
En los próximos días llegarán libros que serán distribuidos gratuitamente a los asistentes, gracias al Área de Promoción Social a la Persona con Discapacidad dependiente del Gobierno de Mendoza. "La visita de Alejandro nos da pie para trabajar y difundir estos temas con propiedad. CADIM siempre abre sus puertas y está a la vista recorriendo sus instalaciones la importancia de esta institución", aseguró Celso Cerda, funcionario de esta cartera oficial.
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