Por el Centro de Bodegueros y Viñateros del Este
A finales del mes de julio, nuestro Centro publicó una opinión sobre el comportamiento del mercado de vinos y mostos. Proponíamos entonces diseñar algunas acciones para atender la caída de los precios y la parálisis del mercado. Entre ellas, prorrogar la fecha de vencimiento de los créditos de cosecha 2010 y disponer de una línea de retención de stocks.; además, exhortábamos a detener las importaciones de vino y una atenta fiscalización de los volúmenes ya importados.
Inmediatamente se sucedieron reuniones del Ministerio de la Producción con otras entidades coincidiendo en que nuestras propuestas eran “medidas del pasado” e “intervencionistas”.
Cuando el Ministerio nos convocó propusieron medidas más “novedosas” y “liberales”. Entre ellas: vender vinos a Rusia y/o prefinanciar exportaciones de vinos blancos. Si el único problema fuese un mayor stock de vino blanco y mosto la propuesta sería atendible. Pero, cuando nosotros advertimos la situación de caída de precios lo hacíamos observando la paradoja e incongruencia de los mismos frente a los stocks ajustados que se calculaban al proyectar los volúmenes de vino al mes de junio de 2011 (4,5 meses de despachos), incluso con estimaciones más pesimistas que las consideradas por el propio INV. Es verdad que el stock de vino blanco supera al de color pero los precios caen para todos.
Días después el Gobernador de Mendoza, Celso Jaque, convocó a una reunión con entidades vitivinícolas. Se anunció allí que se estaba trabajando en una operatoria de prefinanciación de exportaciones de vinos blancos y mostos. No hubo acuerdos. Insistimos con nuestras propuestas en absoluta soledad. Frente a ello, el Gobernador instruyó al equipo del Ministerio de la Producción para que se ocupara de hacernos conocer un análisis de la posibilidad o no de prorrogar el plazo de los créditos de cosecha antes de tomar una decisión sobre las medidas a anunciar.
Una semana después, el Gobierno nos vuelve a llamar para anunciar definitivamente el operativo de prefinanciamiento de exportaciones de vinos blancos y mostos aduciendo la necesidad de incentivar las exportaciones de dichos productos. Los detalles de la operatoria fueron mínimos.
Para que quede claro, ninguna de las propuestas que remitían a las “medidas del pasado” e“intervencionistas” fueron consideradas (hasta hoy), a tal punto que en el caso de la prórroga de los plazos de los créditos de cosecha, el Director del Fondo para la Transformación y Crecimiento nos expresó que se fomentaba así la cultura del no pago y el peligro de desfinanciar el Fondo (¿!). Nada más lejos de nuestra intención. Es más, no pedimos en ningún momento que el Gobierno comprara vinos o mostos o que invirtiera en créditos para ello.
Diagnósticos distintos
Al referirnos a la caída de precios lo hacíamos respecto al vino blanco, el mosto y los vinos de color. Entonces nos señalaron que la caída de los despachos de vinos del primer semestre del año era a causa del alto precio del vino de traslado y que lo que hoy ocurría en el mercado era una consecuencia directa agudizada por una expectativa de abundante stocks de vino blanco. O sea altos precios en el traslado traían como consecuencia caída en los despachos, lo que impactaba en el aumento de stocks que a su vez influía negativamente en las expectativas. Sin embargo las declaraciones del Presidente del INV del día domingo 22 de agosto salen a validar nuestra percepción cuando estima que "los stocks se mantendrán en unos tres meses (Los Andes. Suplemento Economía)”. Para rematar, ¡los despachos del mes de junio 2010 aumentaron un 43,5% respecto al mes de mayo del mismo año mientras que para el mismo período los despachos en envase de cartón se incrementaron en un 59% (INV).
Al momento de publicar nuestro documento (finales del mes de julio) la situación se resumía, paradójicamente, así: stock proyectado al 2011 ajustado, bajos precios y parálisis en el mercado de traslado, estabilidad o recuperación de los despachos al consumo (según consultas a empresas) e igual o mayor precio al consumidor.
Algunos detalles y aclaraciones
Volviendo a nuestras propuestas, decíamos que el hecho de que el productor pudiera disponer de un plazo mayor para devolver un crédito o contar con capital de trabajo (en ambos casos con la tasa de interés que corresponda o las condiciones que se fijen) tenía como objetivo de ser una concreta señal política de preocupación del Gobierno en ayudar al productor para no malvender el vino y/o mosto. NO se trataba de intereses particulares solapados en un plural bajo el paraguas de un reclamo legítimo ni volver a la década del ochenta, ni pretender prebenda alguna como dejaron deslizar maliciosamente algunos irrespetuosos. Pensar así es por lo menos un insulto a las instituciones bien constituidas.
De todos modos, ¿por qué no se implementó una prórroga de los plazos de los créditos o se puso a disposición una línea de retención de stock? Aparentemente algunos consultados por el Gobierno, dijeron que no es justo ocuparse del precio cuando está bajo y sí cuando el precio está “alto” o “caro”; otra razón es porque dicha prórroga favorece a algunas bodegas grandes en detrimento de los propios productores ¡?. No vamos a molestarnos en refutar estos argumentos. Lo preocupante es que se hayan considerado como válidos en su momento, si bien al día de la fecha el Gobierno ya tendría diseñada la línea de retención de stocks. La única verdad es la realidad.
Lo anunciado oficialmente hasta hoy intenta una acción contenedora del reclamo pero en el fondo es evidente que con ella se ha intentado promediar entre quienes desde lo gremial empresario no resignamos la bandera del precio del vino contra aquellos que parecen y hacen como que lo defienden. Quedó claro el lado que ocupa cada uno y si no, basta leer las declaraciones públicas de los últimos días, que insistimos no vale la pena reproducir porque además de anónimas y resentidas no tienen sustento alguno.
Conclusión
Por lo tanto insistimos, la medida anunciada por el Gobierno no respondió a la expectativa de generar las condiciones para una revitalización integral del mercado. Conlleva sí el mérito de expresar una señal de preocupación sobre el precio del vino aunque sin hablar del precio del vino, porque pareciera que hablar delprecio del vino en Mendoza es cuestión del pasado y parte del folklore vitivinícola o nos retrotrae a épocas prebendarias.
Respecto a lo de “intervencionistas”, podríamos comenzar a dejar de serlo con derogar el acuerdo Mendoza-San Juan dado que pareciera que ya no cumple con su objetivo toda vez que se le siguen incorporando excepciones, los precios de todos los productos están por el piso y hay que reforzar la intervención estatal para corregir las distorsiones del mercado.
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