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16 de febrero de 2012 | SOCIEDAD
 
Detectan trabajo infantil en una finca de Santa Rosa
Una inspección de la subsecretaría de Trabajo reveló las pésimas condiciones de trabajadores golondrinas. Entre las personas, hay menores. Se labraron cuatro actas de infracción.
 
 
 

Por Redacción


Esta mañana, un operativo realizado por personal de la Subsecretaría de Trabajo, en conjunto con otros organismo, detectó trabajo infantil en una finca perteneciente a la empresa Gypsies SA, ubicada en la localidad 12 de Octubre, en Santa Rosa.

 

En el lugar, encontraron trabajando 1 niño de 12 años, 8 de 15 a 17 años sin autorización. Además había un bebé de 9 meses y dos niños de 2 y 5 años que acompañaban a sus padres en las hileras de viñedos mientras ellos cosechaban, lo que representa un gran riesgo para los menores.

 

La empresa ya tiene infracciones anteriores por falta de higiene y seguridad en las infraestructuras precarias donde duermen los cosechadores. Pero, además, esta vez se labró un acta de infracción por obstrucción, ya que responsables de Gipsyes (pertenece a la familia de Euardo Llaver) trataron de impedir que los inspectores hicieran el relevamiento y permitieron que varios de los empleados huyeran de las instalaciones.

 

El acta de infracción por infraestructura inadecuada se realizó por la permanencia de 45 personas en un galpón sin servicio de agua potable, sin servicio médico, pésimas instalaciones de los sanitarios y sin electricidad. Además encontraron 20 niños en pésimas condiciones de higiene y seguridad.

 

El personal detectado tiene nacionalidad boliviana y otros argentinos, oriundos de Tucumán, todos indocumentados a los que además les pagan $2.50 el tacho cuado el gobierno estableció un precio de $4.

 

En el operativo participaron además de los inspectores de Trabajo, personal de Derechos Humano, DINAF, AFIP y Migraciones.

 

 

La empresa Gypsies SA pertenece a la familia de Eduardo Félix Llaver, cuya zona de actividad vitivinícola se centra en cuatro bodegas y varias fincas ubicadas en San Martín, Rivadavia y Santa Rosa. En 2007, el empresario fue imputado por una causa de estafa por el monto de $1.500.000 que le pidió a Viñas Argentinas SA.