El Trastorno de Identidad Disociativo es un diagnóstico descrito como la existencia de una o más identidades o personalidades en un mismo individuo. En él, al menos dos de estas personalidades toman el control del comportamiento del individuo de forma rutinaria. Además, están asociadas con un grado de pérdida de la memoria, más allá de la falta de memoria normal.
Un diagnóstico que bien podríamos dar a nuestra sociedad, ya que todo en este mundo parece fraccionarse como en un rompecabezas. Desde que los continentes eran uno y pasaron a ser seis. Desde que la Guerra alejó a la Paz y los distintos colores edifican grupos, pero poco a poco inmolan la identidad de ser integrantes de una misma sociedad.
¿Y qué beneficios nos han traído tantas divisiones? Pienso que ninguno, y que nada positivo tiene el “cortarse solos”. Al contrario, mientras más nos alejamos, menos nos entendemos. Mientras más se remarquen las trazas limítrofes, menos posibilidades de extender una mano tendremos.
Si comenzamos por la Fe, debemos decir que la trajo un hombre hace más de 2 mil años y que otros tantos se encargaron de dividirla en religiones. Así, sin darse cuenta, fueron en contra de lo que profesaba aquel enviado y en vez de lograr el amor al prójimo, limitaron su contacto. Las religiones hablan de un mismo hombre, de un mismo libro divino y sin embargo, muchas hablan mal de sus pares y en vez de unir, terminan separando.
Por otra parte, los Medios de Comunicación, delineados por diferentes intereses de todo tipo, construyen dos verdades, dos países y finalmente dos sociedades. Sólo basta con cambiar de canal, correr el dial, presionar un link distinto o girar la página para confirmar que tenemos una Realidad Original y una Realidad Edificada, difícil de individualizar cuál es cuál.
En el Deporte, aquella división superó al equipo favorito de cada “amante del fútbol”. Bajo los mismos “trapos” existe un mapa político que evidencia los límites entre Hinchas, Barrabravas nº 1 y Barrabravas nº 2. Como si fuese una selva, donde distintas especies se enfrentan para poder sobrevivir. Aquí el hombre es capaz de matar, sólo por sostener un simple pedazo de lienzo.
La violencia se torna extrema. El fanatismo puede llevar a que, ni los jugadores de la propia escuadra que alentamos se salven del insulto y las agresiones. El gol que marcó ayer lo eleva al status de mayor jerarquía en la tabla de los ídolos y el error de hoy, lo pisotea como si fuere una cucaracha.
Otro de los ámbitos es el mundo de la Política, en donde la Civilización es segmentada y, muchas veces, se transforma en esa Barbarie que mal identificó un bárbaro tiempo atrás. En su prédica elevan el estandarte de velar por el bien del pueblo; un pueblo que aun se ilusiona con espejitos de colores.
Las últimas campañas electorales han demandado muchísimo dinero y hasta han sido un tanto violentas en su proceder. El fin era ganar; con panfletos, publicidad televisiva y radial y criticando la propuesta del que camina en la vereda de enfrente. ¿Y alguien se preocupó por los que menos tienen y por los niños? Creo que aquí hace falta otra cosa. Ni Radicales, ni Peronistas, ni Demócratas... aquí hace falta un poquito de Sentido Común señores!
Si criticas al gobierno de turno, enseguida te tildan que sos militante de la oposición. Pareciera que en este terreno no pueden existir términos medios. Si opinas diferente, indiscutiblemente sos del otro bando. Me parece que se equivocan, esto no debería de ser así. Me parece que te equivocas S. T. yo nací con sentido común y los colores de las remeras me interesan muy poco; al fin y al cabo, se trata de la misma tela.
En fin, resultaría extremadamente difícil intentar unir las piezas de este rompecabezas. Pero creo que sería algo tan maravilloso que nadie necesitaría pedir, porque estaríamos todos ofreciendo. Consciente estoy de se trata de una especie de utopía y de un sueño recurrente en mis noches de desvelo. Pero estoy convencido de que vale la pena hacer todo lo posible por encontrarle cura a este diagnóstico.
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